28/11/18

Emily Remler: Una estrella fugaz.

Si hace una semanas escribí sobre una mujer pionera en la guitarra eléctrica, Mary Osborne, y hacía hincapié en el injusto ostracismo al que ha sido relegada dentro de un contexto histórico, hoy veremos un caso similar, una guitarrista increíble que ha caído en el olvido, muy posiblemente por cuestiones de genero, aunque ella en alguna entrevista dijo que no era de ese tipo de personas que se lamentan porque alguien no decida darles una oportunidad, el trabajo duro está por encima de las críticas.


Emily nació el 18 de septiembre de 1957 en Manhattan, aunque siempre consideró New Jersey como su hogar; comenzó tocando el piano, aunque no llegó a progresar con el instrumento, su primer acercamiento al mundo de la guitarra fue a la edad de 10 años; Pronto se apoderó de la Gibson ES-330 de su hermano mayor; A los 17 estuvo estudiando en la conocida escuela musical de Berkley, principalmente porque era una escuela donde le resultó fácil entrar; Allí es donde sintió la llamada del Jazz, un estilo que no había escuchado con anterioridad y que le impactó de tal modo que le hizo estudiar sin descanso, buscando el dominio de ese lenguaje.

Si bien la escucha de artistas como Mile Davis o John Coltrane escapaban de su gusto y entendimiento, Charlie Christian fue el detonante de toda esa fascinación que crecería tras escuchar a Wes Montgomery y que le ayudó a tener una visión de lo que quería ser: Guitarrista de jazz.
A través de una compañera de estudio, Célia Vaz también hizo sus primeras incursiones en el mundo de la Bossa Nova.
Después de su graduación en Berklee, a los 18 años, estuvo tocando en clubs de New Orleans y haciendo sus pinitos en jams de Blues, actuaciones en hoteles y con grupos como The Percolators.







Durante esta etapa de aprendizaje conoce al maestro Herb Ellis, que se convertiría en su mentor, y que se asombró de la técnica que mostraba aquella jovencita de 19 años, por lo que pronto la invitó a tocar en el festival de Jazz de Concord, donde compartió cartel con grandes como Charlie Byrd, Joe Pass, Tal Farlow o Barney Kessel.


Poco después volvía a New York, donde además de colaboraciones con artistas, daba clases de guitarra.
Buscando trabajo, muchos líderes de banda la rechazaban por ser mujer, aunque ella utilizaba esa rabia para motivarse.
Encontró trabajo junto a la vocalista Astrud Gilberto y presentándose a cualquier guitarrista que conociese, uno de ellos, John Scofield, impresionado por su técnica, la introduce a los representantes del sello Concord, aquí comienza una escalada de popularidad que le lleva a aparecer en las revistas especializadas y a aumentar su actividad profesional.

 En los años 1981 y 1982 estuvo tocando en la versión del musical “Sophisticated Ladies”, basada en la obra de Duke Ellington, que se representaba en Los Angeles.
En 1981, además de casarse, comenzó su carrera en solitario grabando para el sello Concord su primer LP “Firefly”, un álbum prometedor para alguien de 23 años que todavía estaba rindiendo homenaje a sus maestros.

En 1982 llega su segundo disco para Concord -grabó 5 entre 1981 y 1988-, y este le abre puertas a mas festivales de Jazz; Un año después publica el tercer álbum, donde se va dibujando su personalidad musical, casualmente el momento creativo es inversamente proporciona al familiar, en 1984 se rompe su matrimonio, aunque eso no supuso ningún freno a su carrera, de hecho ese mismo año publicó un cuarto álbum compuesto por canciones originales de Emily.






En 1985 obtuvo el premio como guitarrista del año en la revista “DownBeat Jazz Magazine” por votación de los lectores. Además de trabajar en su repertorio y sus discos, colaboró a lo largo de su corta carrera con artistas como Astrud Gilberto, Rosemary Clooney o Herb Ellis. Uno de sus discos mas celebrados es el último que grabó para Concord, “East of Wes” en 1988, casualmente es el único disponible en la actualidad para escuchar en Spotify:
http://open.spotify.com/album/1UMzYmFyB12J3zOniXONnM
Grabó dos vídeos didácticos dentro de la famosa colección “Hot licks” dirigida por Arlen Roth: “Bebop and Swing Guitar” y “Advanced Jazz & Latin Improvisation”.

Un año antes de su muerte, decidió tomar una nueva dirección musical, firmo un contrato con el sello “Justice Records” y grabó su último disco “This is me”, que fue publicado de manera póstuma.

Emily incorporó nuevos elementos, instrumentos electrónicos como una guitarra sintetizada Casio, pero no perdió de vista el sonido del jazz o de la música brasileña que tanto le gustaba.

Lamentablemente, su adicción a la heroína provocó su muerte el 4 de mayo de 1990, de un ataque al corazón, a la edad de 32 años mientras estaba de gira por Australia. Nos queda su legado musical, corto pero grande.

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